Restaurando la sonrisa con coronas dentales de porcelana con o sin metal. ¿Tu dentista te habló de ponerte una corona dental de porcelana? ¡¿Qué es eso?!
Una anécdota, cuando yo tenía 11 años, mi dentista (del que guardo un grato recuerdo) me restauró una muela con una amalgama (empaste plateado) y como el empaste era muy grande, me dijo que más adelante, habría que hacerle una Corona. Yo automáticamente y por un segundo pensé en la única corona dental que conocía en ese momento, la corona de un Rey. No le pregunté nada, era muy tímido, y me quedé con la duda.
Aquí encontrarás la respuesta a la pregunta que no te atreviste a formular.
Cuestiones preliminares
El diente se divide en tres grandes áreas: corona, cuello y raíz.

La corona es la parte visible en la boca. El cuello es la parte más estrecha, también se llega a ver cuando hay retracción gingival. Y la raíz es todo lo demás que se sumerge en el hueso del Maxilar, tapizado por fuera por la encía.
Si la raíz se estropea, hay que extraer la pieza y poner una raíz nueva, el implante dental.
Si se estropea la corona, se puede restaurar con composites de mil maneras (empaste blanco). Pero cuando la destrucción es muy grave, por una o varias caries grandes o por fractura, la solución es fabrica una Corona nueva; y la mejor es la de porcelana sobre metal.

La corona de porcelana se puede hacer por necesidad imperiosa, porque la pieza ya no da más de sí; o se pueden hacer coronas a todas las piezas de la boca para restaurar su aspecto, su integridad, su resistencia, su mordida (oclusión) o porque sufran un desgaste severo y generalizado en toda la boca. Para ello lo mejor son las de porcelana sobre metal.


O se pueden hacer Coronas dentales, involucrando a todas aquellas piezas que intervienen en la sonrisa. Mejorando su aspecto en: color, lisura, brillo, relieve, suavidad, altura, anchura, cuerpo, alineación y contornos. Rejuvenecer los dientes, para mejorar nuestro aspecto estético y regalar una sonrisa a los demás que nos haga sentir más seguros, más atractivos y más felices. Para ello lo mejor son las de porcelana sobre zirconio o alúmina.
¿Cómo se prepara una pieza dental dañada para recibir luego una corona dental de porcelana sobre metal?
La pieza dental a tratar mediante una corona, debe ser rebajada (tallada, esculpida) en altura unos 2,5 a 3 mm.Y todo alrededor, lo suficiente como para que los perfiles sean paralelos o un poco cónicos.
Según el tamaño o forma de la pieza, ésto representa entre 0,8 mm en el cuello del diente al ras del margen de la encía y de 2.2 mm como máximo en el cuerpo de la pieza. De promedio 1,5 mm. todo alrededor. Siempre se tiende a tallar un poco menos si es para una Corona de Zirconio o Alúmina.
Mientras se talla, se le va eliminando el esmalte defectuoso, caries, manchas, empastes filtrados etc.
Si la caries es muy profunda, se rellenan los huecos con empaste de composite adherido.

El tallado se hace con anestesia, no duele nada. Luego se pone en el momento, una corona provisional. Cuando se va la anestesia, el diente no tiene que doler absolutamente nada. Si doliera, seguramente habrá que hacer una Endodoncia antes de continuar, porque la pulpa puede estar injuriada por tratamientos antiguos y el tallado termina por resentirla en forma irreversible.

Si la pieza ya tiene una Endodoncia hecha, se le tiene que hacer un Perno muñón de refuerzo antes de hacer la Corona, o algún sistema de refuerzo y reconstrucción del muñón dental.
A eso se le llama, Endodoncia-Perno-Corona.
Para saber más leer: Perno muñón colado
¿Qué es una corona dental de porcelana sobre metal?
Una corona es una estructura fabricada artísticamente a medida para ser adherida a un muñón dental, previamente preparado, reproduciendo artificialmente la anatomía, función y estética de un diente natural e imitando al original (o eso quisiéramos).
La pieza natural, también puede ser preparada de la misma manera, pero para servir de pilar de retención, de un puente fijo.
Las Corona más utilizadas pueden ser de porcelana sobre metal o de porcelana sobre zirconio o sobre alúmina. Éstas dos últimas son idénticas en su aspecto.

La corona de porcelana sobre metal, está constituida por un capuchón metálico (cofia) de unos 0.5 mm. de grosor, que recubre por completo el muñón del diente preparado. Se asienta y se ajusta sobre él con total exactitud, sirviendo de estructura rígida para soportar la porcelana que lo recubrirá por fuera totalmente.
Es la porcelana exterior la que ofrece el aspecto de un diente natural. Y es el capuchón de metal que está debajo el que aporta la solidez.

Una vez conseguida la exactitud de adaptación de la Corona al diente y a la encía, ésta es cementada con productos adecuados para conseguir precisión y sellado lo más óptimos posible.
La Corona se mantiene en su sitio por ajuste, fricción y cementado, y en algunos casos también adhesión. El menos fiable es el factor adhesión, el más fiable es el ajuste-cementado.

El metal puede fabricarse en una aleación normal de cromo-níquel, que es la más utilizada, o en Oro-Paladio. Este último, es más caro, pero de mayor calidad, obviamente.
¿Cómo es una corona dental de porcelana sobre zirconio?
Es lo mismo que la anterior. La gran diferencia es que en vez de que el capuchón sea de metal, es de un compuesto cerámico muy duro a base de zirconio.
Para su fabricación se utiliza tecnología CAD-CAM (diseño y mecanizado asistido por computadora). Se logra un ajuste muy bueno y la gran ventaja, es que es blanco y no gris como el metal.
Quizás sea demasiado blanco y por eso a veces resulta mejor las de a base de Alúminas, que tienen las mismas ventajas pero con colores más parecidos a la dentina natural.


Las de Zirconio y Alúmina son más caras.
La tecnología para su fabricación es lo último, pero la inversión inicial, muchísimo más cara que las técnicas convencionales.
Requieren un tallado del muñón dental un poco más conservador.
Son muy estéticas.
Son menos resistentes que las de metal-porcelana, pero bastante fiables.
Yo las recomiendo sólo para los dientes anteriores. Factores Estética, Sonrisa, Precio.

El metal necesita ser enmascarado con opaquers que obligan a aplicar más capas de material que puede «engordar» la corona y quedar un poco tirando a gruesa o sobredimensionada.
El Zirconio ya es blanco, y puede llevar menos grosores de capas y por lo tanto el diente puede resultar menos voluminoso. A demás, tiene más translucidez. Estas son dos grandes ventajas estéticas que resultan en una mayor naturalidad.
¿Y… qué pasa con la encía, se retrae?
La estética consiste no sólo en dientes blancos, sino también en encías color rosa coral y con aspecto de piel de naranja. Las encías con gingivitis, tienen un color rojo o rojo violáceo y con aspecto y consistencia de tomate muy maduro. Eso no es estética.
Dientes sanos, color blanco perla, con encías sanas, color rosa coral, dentro de una alineación armoniosa. Eso es estética.
Las encías deben estar completamente sanas antes de comenzar a hacer la corona. Sanas dicho por el dentista, no por tí. Digo ésto, porque son muchos los pacientes que se sienten molestos cuando el dentista les dice que tienen gingivitis y que hay que cepillarse y pasar la cinta dental de tal y cual manera y que le traigan tal cepillo y tal cinta, a la consulta, porque en la próxima visita, se les va a enseñar cómo se hace el cepillado en forma profesional, y los trucos para dominar la complicada cinta dental.


Para saber más: Encías enfermas, gingivitis
Si las encías están sanas, podemos hacer un tallado paragingival adecuado. La Corona debe quedar justo sobre la encía sin invadirla. Si se invade su espacio, habrá retracción gingival seguro.
Las encías con el pasar de los años, pueden encojer por diversos motivos, las coronas no siempre tienen la culpa.
Si las encías tienen gingivitis o periodontitis, hay que curar éstas patologías tan frecuentes, antes de hacer las coronas. De lo contrario, tendremos un descontrol que puede empeorar la situación.
Una encía sana, suele coincidir con un paciente que sabe cepillar y usar la cinta dental. Un paciente asesorado, que sabe de técnica de cepillado y sabe-usa la cinta dental, hará que las coronas de porcelana duren muchos años más de lo normal. Y eso no tiene precio, porque la Corona multiplica su valor y el valor del dentista que te asesoró.


Si la encía se retrae, puede dejar al descubierto la terminación de la corona. Si lleva metal, puede translucirse una rayita negra en el borde de la encía.
Para evitarlo, están las cerámicas de hombro que se ponen en el último milímetro de la terminación de la corona, en reemplazo del metal. O sea que el metal se recorta un mm. y se pone cerámica de hombro en su lugar.
Este problema no se presenta en las coronas de Zirconio.
¿Quién fabrica las Coronas de Porcelana?
Los técnicos de laboratorio son los Protésicos Dentales. Ellos son los artistas que con su pericia, arte y buen gusto, fabrican las coronas que les solicita el dentista desde la clínica.
Como todo en la vida, hay dentistas muy buenos y muy malos; Protésicos muy buenos y muy malos.
El paciente elige al dentista que considera de su confianza. El dentista elige al protésico que considera el mejor. Un buen dentista, tiene detrás un buen Protésico, y ambos en equipo, brindan al paciente un buen resultado.


El dentista sabe lo que busca y lo que quiere conseguir por el bien de su paciente, y de él mismo. Es consciente como experto, de la calidad del trabajo del Protésico. El dentista es el responsable del resultado del trabajo ante el paciente. Por lo tanto el dentista tiene la responsabilidad de eligir y trabajar con el mejor Protésico le sea posible encontrar en su entorno.
El Centro de todo, es el paciente. dentista y protésico, trabajan en equipo para conseguir la satisfacción del paciente. Cada uno desempeña una función, diferente, pero que unificadas, desembocan en un resultado superior.
El paciente y el Protésico no se ven. El paciente solo ve al dentista. Hay excepciones, pero yo personalmente nunca tuve a un Protésico al lado de mi paciente, nunca me hizo falta.
El dentista realiza el trabajo de preparar la boca en estado de salud integral. Realiza unas impresiones perfectas del caso a tratar y unos registros de la mordida del paciente.
Con ésta información, es casi como tener la boca del paciente en la mano. El dentista envía a su laboratorio de confianza el trabajo junto con información escrita que especifica cómo se quiere el trabajo. También puede enviar por email unas fotos de los dientes originales.
El protésico, ya conoce al dentista (son años), ya sabe lo exigente que es y cómo le gustan las cosas. A demás intercambian información por teléfono. Y si es necesario, el propio dentista va personalmente a dar instrucciones al Laboratorio, mientras se está trabajando. Es una relación de confianza.


Luego el dentista hace las pruebas y ajustes de la corona en la boca del paciente. Las pruebas y ajustes pasan por tres etapas:
1º) Prueba de la estructura metálica, el capuchón del que te hablé antes(cofia) en caso de ser una corona metal-cerámica. O prueba del capuchón o casquete de Zirconio.
El capuchón debe asentar a la perfección. De lo contrario hay que repetirlo.
2º) Prueba de la porcelana. Se comprueba el aspecto general de la corona y el color. Se retoca lo que sea necesario. Y lo más importante, ajustar perfectamente la mordida. El paciente tiene que dar su visto bueno, su aprobado y su total satisfacción mirándose en un espejo.
3º) El trabajo vuelve al laboratorio para darle el acabado final mediante un glaseado. Y el último día, se procede al cementado en forma definitiva en la boca del paciente.
El dentista hace su trabajo clínico sobre el paciente en su clínica. El Protésico hace su trabajo técnico sobre réplicas de la boca en su laboratorio. El paciente le paga a los dos, sus respectivos gastos y su tiempo de trabajo.
¿Cuánto dura una corona dental de porcelana?
Una nieta,de unos 30 años de edad, que venía muy contenta del dentista, con sus dientes nuevos flamantes, le dice a su abuela:
«- Mira abuelita mis dientes nuevos-«
«-Muy bonitos mijita, y ¿cuánto te van a durar?-.»
«- Me dijo el dentista, que son para toda la vida-«.
«- Hay mijita, si los dientes que te puso Dios te han durado tan poco, qué será los que te puso ese dentista-«.

Los motivos por los cuales una corona puede fallar y necesite ser cambiada o directamente extraída la pieza entera, son muchos y largos de enumerar y explicar.
De media, una Corona puede durar unos 15 años. He visto coronas que han fallado antes de los 5 años y otras que llevan más de 30 años.
Lo que más frecuentemente ocurre, es que aparezca caries en los márgenes del cuello (higiene, higiene e higiene) o que la porcelana se fracture (problemas de fabricación o de oclusión).
Para terminar
Una corona de porcelana es un excelente tratamiento cuando está indicado. Los resultados son muy buenos, y a veces, extraordinarios, comparado con lo que el paciente tenía antes.
Si está correctamente diseñada, ajustada y rematada, y el paciente sabe cuidar su salud gingival, puede durar muchísimos años.
Ver más: Coronas y puentes, antes y después

Clínica Dental Dr. Juan Balboa
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