Cualquier intervención quirúrgica requiere cuidados postoperatorios. En un hospital responsabilizamos a los profesionales sanitarios por los cuidados que nos dan o nos dejan de dar.
En este caso, los cuidados en casa los vas a hacer tú.
Responsabilízate y hazlo como un profesional, mira por tu boca.
Aún sentado en el sillón dental
Comprobación de daños
Después de la extracción dental, el dentista comprueba que la muela esté completamente íntegra, que no se haya fracturado alguna de las raíces o que un pequeño ápice radicular se haya quedado dentro del alvéolo. De ser así, debería ser eliminado.
El dentista comprueba la integridad de las paredes alveolares y si hay algún resto de esquirla ósea que puedan haberse desprendido y caído dentro del alvéolo vacío.
También puede haberse desprendido un trocito de empaste (si la muela estaba restaurada), un trocito de muela rota o incluso sarro de la propia muela. El alvéolo debe quedar limpio.
Minimización de daños
El dentista curetea el alvéolo para limpiar las paredes óseas de restos de tejidos inflamados (tejido de granulación), focos infecciosos apicales, etc. A esto se le llama «la toilette de la herida».
A veces hay que apretar con los dedos los bordes del alvéolo, porque después de la extracción, las paredes pueden estar dilatadas.
Comprobar la integridad de la encía y hacer que ésta cubra por completo el hueso alveolar para que éste no quede al descubierto y se infecte.
Puede incluso tener que limar puntas óseas. De no hacerlo, al cicatrizar la encía, las puntitas ósea pinchan la encía, causando molestias al tocar con el dedo o si se se coloca una prótesis encima, duele.
Después hay que asegurarse de que el alvéolo esté lleno de sangre; si no es así hay que curetearlo hasta que se llene de sangre como si fuera un vaso, esperar un rato si es necesario.
Que el paciente se vaya con el alvéolo lleno de sangre y suturado es una garantía.
Pronóstico de la evolución de la curación
Si se usó mucha anestesia y ésta con mucha adrenalina, puede que no sangre, eso es malo, sobre todo en huesos compactos. Lo ideal es conseguir que sangre y dar dos o tres puntos de sutura.

El objetivo es lograr un buen coágulo sanguíneo para facilitar la curación lo antes posible e inmovilizarlo con suturas. El coágulo debe ser un tapón sólido para el alvéolo, por eso conviene inmovilizarlo por 24 horas con suturas.
Tarda 24 horas en formarse un coágulo firme que impida el sangrado y permita iniciar la cicatrización.
La sangre contiene las células necesarias para la restitución de la integridad. El coágulo es la mejor protección para esa herida. La sangre es la vida, no le tengas tanta repulsión. Yo utilizo siempre sutura reabsorbible, los puntos se caen solos en 7 días.
Saliendo del dentista y derechito para el sofá de casa
Al salir del dentista muchas veces ha ocurrido (y espero que ya no ocurra en ninguna parte del mundo) que se podía encontrar sangre o algodones con sangre en la entrada o escaleras del dentista. Esto es totalmente inaceptable. Jamás lo he visto, me lo han contado los dentistas de los años 60 a 70.
Cuidados postoperatorios
Para cuidar ese coágulo fresco, y que no se mueva ni se infecte, hay que respetar y seguir unas normas muy antiguas.
1. Si se ha colocado sobre la herida una gasa compresiva, morder sobre ella durante una hora, luego retirarla. Si sangrara aún, colocar otra repitiendo lo anterior.
Muerde la gasa, no hables, muerde. Traga la saliva, no escupas, no te enjuagues. Cuanto más enjuagas más te va a sangrar, no para.
Puedes limpiar la sangre-saliva con una gasa estéril metiéndola en la boca y absorbiendo como si fuera un paño de cocina, luego muerdes una gasa estéril haciendo un rollito con ella. Siéntate, no deambules. Relájate, no estés pensando en hacer otras cosas ahora, muerde la gasa y traga la saliva. Quédate sentado.
2. Cuando llegues a casa, conviene guardar reposo entre las primeras 12 y 24 horas, con la cabeza en alto. No acostarse, sentado es mejor. Poner una almohada debajo del colchón, para levantar la cabeza, cuando se va a dormir.
3. No toques, no mires la herida, no te enjuagues, no le hagas nada por el plazo de 24 a 36 horas.
Transcurridas 24 horas (y siempre que no sangre) debes enjuagarte con medio vaso de agua bien caliente con una cucharilla al ras de bicarbonato de sodio (de venta en farmacia). Enjuágate cada 3 o 4 horas durante un mínimo de un minuto cada vez. Si la extracción fue hecha en un sector muy posterior de la boca, hazte también gárgaras. El agua debe estar bien caliente sin que queme, obviamente.
4. Debes limpiarte la herida después de cada comida, utilizando una pinza de depilar con una bola de algodón gordita, encharchada en agua oxigenada para heridas (10 volúmenes). Topicar, encharcar y limpiar con agua oxigenada 10 volúmenes los bordes e interior de la herida durante 30 segundos. Enjuagar de inmediato con agua bien caliente con una cucharilla al ras de bicarbonato de sodio. Repite esto sobre todo antes de acostarte y después del desayuno.
Puedes hacerlo 4 o 5 veces al día, pero siempre que ya no sangre y hayan pasado al menos unas 24 horas. Esto debes repetirlo todos los días durante al menos 7 a 10 días, o más si lo estimas necesario.
5. Se recomienda no fumar en las primeras 24 horas, irrita la herida, demora la cicatrización e incluso puede facilitar el sangrado.
6. Evitar tomar cosas demasiado calientes (café, sopa, etc.) durante las primeras 24 horas, el calor facilita la hemorragia. Reemplázalos por alimentos tibios y fáciles de masticar y tragar.
7. No desarrolles actividades que requieran esfuerzo físico, ni practiques deportes en la primera semana. Podría producirse inflamación con hinchazón violenta de la zona (celulitis) y más dolor y además hemorragia. Tampoco practiques relaciones sexuales activas en los primeros 3 días, por eso del esfuerzo…
8. No te expongas al calor ni al sol. Facilita la inflamación y el dolor (playa, sol, estufas, cocinas, planchas, ambientes muy calefaccionados, etc.)
9. Después de la anestesia, (que dura entre 3 y 4 horas) si sientes dolor, puedes tomar un «ibuprofeno» 600 mg cada 6 u 8 horas, siempre con abundante líquido, o el medicamento recetado a tal fin.
10. Si tuvieras hemorragia por no seguir estas recomendaciones límpiate con gasa estéril la sangre y la saliva de toda la boca (no te pongas a escupir y enjuagar, que es peor), y coloca una gasa comprimiendo la zona y mordiendo constantemente durante 1 hora y sin hablar. Muerde, no hables. Repite las recomendaciones anteriores. Normalmente esto es suficiente. Siéntate.
11. Transcurridas 24 a 36 horas de la extracción, y cuando ya no sangre nada, debes continuar con la higiene habitual, cepillado y cinta dental en el resto de la boca.
Ahora ya deberías hacer enjuagues con agua bien caliente con una cucharilla de bicarbonato de sodio varias veces al día. No uses el agua oxigenada pura como enjuague repetitivo, irrita las mucosas y sobre todo la lengua. Solo se usa para topicar la herida 10 segundos sobre la herida y luego aclarar con agua caliente/bicarbonato.
En cirugías laboriosas o dificultosas, puede presentarse hinchazón en la zona operada o hematomas en la piel; puedes aplicar hielo envuelto en una toalla y enfriar la zona durante unos segundos.
Las consultas sobre tu situación personal debes hacérselas al dentista que te atendió u otro que te vea personalmente. No andes buscando remedios ciberespaciales.
Imprime estas recomendaciones, léelas varias veces y guárdalas para la siguiente extracción dental.

Clínica Dental Dr. Juan Balboa
Rúa Marqués de Riestra 19, 2ºB,
Pontevedra (Pontevedra)
Teléfono 986 86 36 02
